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METEOROLOGÍA · MASAS DE AIRE

Una entrada de levante que no cabe en una sola etiqueta

En los próximos días esperamos la llegada de aire más frío en niveles medios desde el Mediterráneo. Al mismo tiempo, el flujo de levante puede aportar humedad tras un largo recorrido marítimo. ¿Cómo debemos llamar realmente a esta situación?

Levante no es una masa de aire

Cuando hablamos de una entrada de levante estamos describiendo, ante todo, la dirección desde la que nos llega el flujo. Pero eso no nos dice necesariamente dónde se formó originalmente la masa de aire. Una misma componente de viento puede transportar aire de procedencias distintas y con características térmicas y de humedad muy diferentes.

Por eso, para esta situación resulta más correcto hablar de una advección mediterránea de levante con aire más frío en niveles medios, en lugar de asignarle automáticamente una de las etiquetas clásicas. Si queremos determinar el origen real de la masa necesitamos seguir su trayectoria previa y no solo observar la dirección del viento en nuestra zona.

Advección mediterránea de levante con aire más frío en niveles medios describe mejor esta situación que una etiqueta asignada solo por la dirección del viento.

El Mediterráneo modifica el aire que lo atraviesa

El Mediterráneo occidental no es un simple pasillo. Una masa que recorre durante horas o días sus aguas puede modificar de forma importante sus características, especialmente en los niveles bajos: gana humedad, intercambia calor con la superficie marina y puede terminar comportándose como una masa de aire mediterránea.

En nuestro caso, el interés meteorológico de los próximos días está precisamente en esa combinación: aire más frío en capas medias y un flujo con recorrido marítimo capaz de transportar humedad hacia nuestro sector. Si coinciden suficiente humedad, forzamiento y una estructura favorable de la atmósfera, pueden aparecer precipitaciones. Su distribución y cantidad dependerán de cómo termine organizándose la situación.

Previsión IFS de geopotencial a 500 hPa para el 31 de octubre de 2026.

¿Cómo se nombran las masas de aire?

La clasificación clásica combina dos ideas: la región de origen y si la masa se ha formado sobre continente o sobre océano. De ahí surgen denominaciones como ártica marítima, ártica continental, polar marítima, polar continental, tropical marítima y tropical continental.

Las masas árticas son las más frías. Las polares llegan desde latitudes altas y pueden ser húmedas si su recorrido es oceánico o secas si proceden del continente. Las tropicales son más cálidas: marítimas cuando llegan desde zonas oceánicas subtropicales y continentales cuando proceden del norte de África y el Sáhara.

Esquema de las principales masas de aire que pueden alcanzar la Península Ibérica y el Mediterráneo occidental.

Frío en altura: vaguada, DANA y aire frío no son lo mismo

También conviene separar la masa de aire de la estructura dinámica que la acompaña. Una vaguada es una elongación de bajas alturas o presión en niveles medios y altos; una DANA es una depresión aislada en niveles altos separada de la circulación general; y una simple advección fría en altura puede producirse sin que exista una DANA.

Por eso hablar simplemente de aire frío en altura no basta para describir una situación completa. Hay que mirar cómo está organizado ese aire frío, qué humedad existe por debajo, cuál es el recorrido del flujo y qué mecanismos pueden favorecer el ascenso del aire.

¿Y qué esperamos ahora?

Durante los próximos días la evolución apunta a una entrada de aire relativamente más frío en niveles medios sobre el Mediterráneo occidental y nuestro entorno. El flujo de componente este puede aportar humedad con un recorrido marítimo amplio. Esa combinación abre la puerta a algunas precipitaciones, aunque su aparición, extensión e intensidad dependerán de la configuración final de la atmósfera.

La idea más importante es sencilla: dirección del viento y origen de la masa de aire no son lo mismo. El Mediterráneo además puede transformar de forma notable el aire que lo recorre. Entender esa diferencia ayuda a interpretar mejor por qué dos situaciones de levante pueden terminar produciendo un tiempo completamente distinto.