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ACTUALIDAD · CALIDAD DEL AIRE

El humo de los incendios degrada la calidad del aire en Elche y el Camp d’Elx

El cielo presenta un aspecto parecido al de la calima, pero las partículas no proceden del Sáhara: son humo y aerosoles transportados desde los incendios que afectan al centro y al este peninsular.

26 de julio de 2026 Elche, Camp d’Elx y Baix Vinalopó Seguimiento MeteoElx
Centre Ciutat ≈55 µg/m³ Concentración observada de partículas PM2.5
La Baia ≈85 µg/m³ Situación más desfavorable en el Camp d’Elx
PurpleAir AQI 86 Calidad del aire moderada en la estación central

El cielo debería mostrarse completamente azul sobre Elche y el Baix Vinalopó. Sin embargo, la persistencia del humo procedente de los incendios forestales que afectan a amplias zonas del centro y del este peninsular sigue enturbiando la atmósfera y degradando la calidad del aire en nuestra comarca.

Masa de humo de los incendios alcanzando el sureste ibérico
La extensa masa de humo procedente de los incendios del centro y del este peninsular alcanza el sureste ibérico. Imagen recibida por MeteoElx desde el satélite Meteor M2-3.

Visibilidad prácticamente nula desde Carrissars

El efecto del humo era claramente perceptible también desde superficie. El observatorio de Carrissars, situado en una ubicación con una magnífica visión hacia el norte de la comarca, mostraba una visibilidad extraordinariamente reducida.

Las montañas de la serranía de Elche, situadas aproximadamente a entre 8 y 10 kilómetros del observatorio, no podían distinguirse. El horizonte aparecía completamente desdibujado bajo una capa blanquecina de partículas y aerosoles.

Visibilidad muy reducida por el humo desde el observatorio de Carrissars
Vista desde el observatorio de Carrissars de MeteoElx a las 13:15 horas. La serranía de Elche, situada a unos 8–10 kilómetros, queda completamente oculta por la persistente capa de humo.
No es calima: la pérdida de visibilidad y el aspecto blanquecino del cielo están asociados a una masa de humo que está afectando también al aire que respiramos en superficie.

No es polvo sahariano: es humo de incendios

A primera vista, el tono blanquecino del cielo y la pérdida de nitidez del horizonte pueden recordar a una intrusión de polvo sahariano. En esta ocasión, sin embargo, el origen es diferente.

La imagen recibida desde el satélite Meteor M2-3 muestra una extensa capa de humo desplazándose desde el interior peninsular hacia la fachada mediterránea y alcanzando el sureste ibérico.

El humo contiene partículas muy pequeñas generadas durante la combustión de vegetación y otros materiales orgánicos. Entre ellas se encuentran las partículas PM2.5, capaces de permanecer en suspensión durante largos periodos y recorrer grandes distancias transportadas por la circulación atmosférica.

Calidad del aire moderada en el centro de Elche

La estación central de MeteoElx integrada en la red internacional PurpleAir mostraba alrededor del mediodía un índice estadounidense de calidad del aire próximo a AQI 86, correspondiente a una situación moderada.

La evolución de las horas anteriores reflejaba además un aumento significativo de las concentraciones de partículas PM2.5, confirmando la persistencia del humo sobre el casco urbano.

Registro de calidad del aire de MeteoElx en la red PurpleAir
La estación de MeteoElx integrada en PurpleAir mostraba una calidad del aire moderada, después de varias horas con concentraciones elevadas de partículas PM2.5.

En el panel propio de MeteoElx, el observatorio de Centre Ciutat registraba una concentración de PM2.5 próxima a 55 µg/m³.

Para la mayoría de la población, una situación moderada no implica necesariamente efectos importantes. No obstante, las personas con asma, enfermedades respiratorias o cardiovasculares y otros grupos especialmente sensibles pueden experimentar molestias durante exposiciones prolongadas o al realizar ejercicio intenso al aire libre.

Peor situación en algunos puntos del Camp d’Elx

La contaminación no se distribuye de forma homogénea. Las observaciones de MeteoElx muestran una situación más desfavorable en algunos sectores rurales del Camp d’Elx.

En el observatorio de la Baia, el sensor registraba una concentración de PM2.5 próxima a 85 µg/m³, con un máximo horario cercano a 98 µg/m³ y un máximo diario que había alcanzado aproximadamente 142 µg/m³.

Concentración de PM2.5 en Centre Ciutat
Centre Ciutat registraba cerca de 55 µg/m³ de partículas PM2.5.
Concentración de PM2.5 en la Baia
En la Baia, la concentración rondaba los 85 µg/m³, con registros horarios todavía más elevados.

Estas diferencias pueden variar rápidamente según la dirección del viento, la ventilación local, la altura de la masa de humo y la evolución de las brisas marítimas.

También debe tenerse en cuenta que los distintos dispositivos y plataformas pueden aplicar escalas, medias temporales y algoritmos de corrección diferentes. Por ello, resulta más fiable analizar la evolución conjunta que comparar de manera directa un único índice.

Una contaminación llegada desde cientos de kilómetros

El episodio demuestra que los efectos de los grandes incendios no se limitan a las zonas próximas a las llamas. Las columnas de humo pueden incorporarse a diferentes niveles de la atmósfera y ser transportadas a gran distancia.

En el Baix Vinalopó no se percibe necesariamente olor a quemado ni se observan cenizas, pero los sensores detectan el incremento de partículas finas.

Esta contaminación transportada puede reducir la visibilidad, apagar el color azul del cielo y producir tonalidades más rojizas durante el amanecer y el atardecer.

Recomendaciones mientras persista el humo

  • Reducir el ejercicio físico intenso al aire libre cuando aumenten las partículas.
  • Prestar especial atención a niños, personas mayores y población con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
  • Mantener cerradas las ventanas durante los periodos con peor calidad del aire.
  • Ventilar cuando los sensores indiquen un descenso de las concentraciones.

La evolución dependerá de la ventilación atmosférica y de la llegada de aire más limpio. MeteoElx continuará siguiendo el episodio mediante su red de sensores de partículas y las imágenes recibidas desde satélite.

Aunque el cielo recuerde visualmente a un episodio de calima, en esta ocasión las partículas no proceden del Sáhara. Es humo transportado desde los incendios peninsulares y los sensores confirman que está afectando al aire que respiramos.